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Este pasado sábado nos enfrentábamos a uno de los grandes favoritos por hacerse con el título de Primera Autonómica, conscientes del potencial rival, algo que quedó patente desde los primeros minutos con un Sam Moore inconmensurable. El americano de los de Santander comenzó a marcar las primeras diferencias en el primer cuarto que supimos recortar gracias al trabajo duro en defensa y rebote.
Por desgracia, este trabajo no se vio refrendado en el segundo cuarto, que aprovecharon para atacar el rebote de ataque con más agresividad y conseguir así demasiadas segundas opciones. Así, nos iríamos al descanso 7 puntos por debajo en el marcador y todo por decidir.
Arrancamos los siguientes 20 minutos mejorando las prestaciones defensivas, aunque con un abuso en el lanzamiento de 3 puntos, lo que haría que, a pesar de mantenernos en el partido, no termináramos de acercarnos lo suficiente en el marcador. Cuando supimos corregir este desequilibrio en ataque, logramos apretar el partido hasta llegar al último cuarto con el marcador igualado completamente.
A partir de aquí, dos partes bien diferenciadas en el último cuarto. La primera, de un dominio absoluto por parte de los de la capital, con un de nuevo imparable Sam Moore, que nos situaría con 15 puntos por debajo a falta de 5 minutos y todo en contra. Sin embargo, un explosivo parcial de 17-1 llegaría a ponernos incluso por delante en el electrónico, llevando a cabo una grandísima remontada que no pudimos culminar, y que se vio frenada en seco por una rigurosa falta técnica a Raúl Cidón con 30 segundos por jugar y empate en el marcador. Esta conllevaría la expulsión del jugador de Tanos, siendo decisiva en el devenir de los últimos instantes del encuentro.
En definitiva, marcador y baloncesto de altos vuelos para un equipo extremadamente joven y con identidad que cada vez que sale a la cancha solo sabe competir sin excusas.


