CHARLA AL C.C.A.B: «YO, ENTRENADOR»

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El pasado jueves, 12 de diciembre, el entrenador de la Escuela Municipal de Piélagos, José Ángel Durán impartió una charla para el Comité de Árbitros de la Federación Cántabra de Baloncesto en la Casa del Deporte (Santander). Espectacular asistencia y seguimiento –incluida retransmisión en directo, vía Skype, para los no presentes- que muestra la ambición del colectivo por una formación integral. La micro-ponencia trataba de acercar el trabajo diario del entrenador en categorías base y la relación con el árbitro como educador en valores.  Empatizar, responsabilidad y solidaridad en los roles. Agradecer la invitación del presidente, D. José Luís Teja y el exquisito trato/acogido recibida, con unos colegiados muy partidicpativos e interesados en el figura del «coach»,

El «buen árbitro» a través de la influencia de su presencia hace que los jugadores eviten las violaciones de las reglas, logrando una perfecta relación con el juego. Su influencia se siente, pero él no se nota. Se establece la confianza y cooperación de alguna manera, los jugadores parecen darse cuenta que hay alguien que está cumpliendo con su trabajo, que está en el lugar correcto, en el momento correcto, que es justo, que es consciente, que entiende y siente el significado de cada situación.

“Se debería implementar en todos los clubs una cultura educativa y deportiva que englobe a todos los participantes en el desarrollo de la competición: jugadores, entrenadores, árbitros y padres/madres”

«El árbitro es un agente educador e integrador de valores de juego limpio y respeto, demostrando que no está reñido el juzgar el juego con  educar a las nuevas generaciones»

A lo largo del tiempo, la figura del árbitro ha sido vista desde muy diversas perspectivas. Actualmente, se va avanzando en la imagen del árbitro como un participante, un deportista más. Y como deportista, una correcta preparación debe ser el punto de partida hacia una formación continuada que te ayude a dar el máximo de sus posibilidades y capacidades. Y, al mismo tiempo, como deportista merece el respeto de todos los participantes, directos e indirectos: jugadores, entrenadores, público, etc.