GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS…

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Emotiva carta de Enrique Pereda a sus jugadoras del cadete femenino, tras la vuelta del Campeonato de España de Clubs. La leyenda de que los entrenadores no tienen alma se cae por su propio peso…

GRACIAS, CHICAS!!!

Una temporada más llega el momento de despedir el año baloncestístico. Este año ha sido especial, pues suponía reencontrarme tras muchos años (desde la temporada 91/92, ahí es nada) con la canasta grande, saliendo de la zona de confort que me supone entrenar minibasket.
Acepté, tras muchas dudas, la propuesta de la Escuela Municipal de Piélagos (gestionada por el club ADB Pas) a través de su Director Deportivo D. José Ángel Durán (gracias José Ángel por creer en mí) la oferta de dirigir al Cadete Femenino formando dos equipos con objetivos bien diferenciados. Mis dudas se basaban más en mi capacidad para afrontar la empresa y éstas se convirtieron en un reto, tendría que reciclarme y ponerme al día en la estructuración de entrenamientos, dirección de los partidos, exigencia a las jugadoras todo ello basado en unos objetivos diferentes (pero no tanto en los que nos queremos ver como formadores) y un sinfín de etcéteras que se me planteaban. Todo ello con la perspectiva de una temporada anterior muy satisfactoria, era quizás lo que necesitaba para no anclarme y poder seguir creciendo (tengo tanto que crecer…) Y de nuevo tengo que dar las gracias a mi Club y a José Ángel Durán por facilitarme esta posibilidad de crecimiento tan necesario.
Empezamos en agosto y rápidamente el reto se hizo mayor pues tenía que entrenar y gestionar un grupo nada fácil en el que las necesidades técnicas eran importantes pero el rol de cada jugadora estaba ya establecido de años anteriores. Ha sido un año deportivamente muy duro intentando enseñar mi forma de ver este deporte, con jugadoras que entrenan a velocidades muy distintas, unas en la selección, reforzando a las junior, otras con un gran trabajo técnico por delante y todas con conceptos del juego colectivo, pues el baloncesto lo es, diferentes a cómo lo entendía yo. Y ya no estoy tratando con niños o niñas que te adoran sólo porque eres su entrenador, trato con adolescentes a las que tienes que demostrar que mereces entrenarles. “A mí no me hace falta defender”, “yo tiró así desde siempre y nadie ha conseguido corregirlo y tú no vas a ser quien lo haga”, “lo único que importa es ganar”, “¿para qué sirve correr?”… son las frases con las que me encontraba.
Ya os digo, nada fácil de inicio y os confieso que en más de una ocasión estuve por tirar la toalla, simplemente no me sentía feliz como entrenador, y esto era nuevo para mí.
Poco a poco, con paciencia, con la ayuda de las chicas, palabras de agradecimiento y tras algún resultado empiezo a notar que van creyendo en lo que hacemos. Mucho esfuerzo por su parte, lesiones, mil discusiones en los entrenos pero el equipo empezaba a funcionar, empezábamos a navegar juntos. No quiero extenderme en lo deportivo, no estoy hablando de ello y creo que lo conocéis. Resumir que como entrenador he quedado insatisfecho por no saber transmitir todo lo que quería aportar, mea culpa.
El caso es que como campeonas de Cantabria acabamos de regresar del Campeonato de España, donde se nos ha tildado de poco competitivas. Como responsable del grupo asumo el nivel de competición, pero os puedo asegurar que estoy ORGULLOSO de nuestra participación. Sé que deberíamos haber competido mejor contra las andaluzas, y sé que con un equipo sin lesiones (¿hemos entrenado todas juntas en el último mes?) el partido habría sido distinto, pero poco cambiaría de las horas previas y del enfoque del campeonato. Campeonato que ha servido, creo, para muchas cosas que pueden ser tan importantes como la mera competición.


Quiero terminar diciendo GRACIAS CHICAS. Gracias por haberme ayudado a crecer. Sé que gracias a entrenaros este año el año que viene seré un poquito mejor. Y no sólo entrenador, eso es lo de menos. Gracias porque desde la discusión, el trabajo y el sufrimiento en la cancha me habéis dado puntos de vista que no tenía y me hacían falta. Y también quiero pediros PERDÓN. Perdón por mi falta de paciencia, a veces agotada demasiado pronto. Perdón cuando injustamente (no soy perfecto, ni lo pretendo) os he sancionado, criticado, pero sobretodo perdón cuando os he hecho daño, no tenía ningún derecho a ello, por duro que fuera el momento.
Por último desearos lo mejor, porque lo merecéis, porque sois muy grandes, individualmente y como EQUIPO que sois.
Gracias Sara Cortijo, Ángela Arobes, Lucía Abascal, Eva Solórzano, Raquel González, Paloma Laso, Noa Fernández, Carla Lanza, Marina Fernández, Lucía Palencia, Irene González, Paula Otí, Marina Aguirre, Natalia Romero, Elena Benito, Victoria Cuesta, Sara Ezzakraoui, Ángela Ruiz y Elsa Sánchez.
Y por supuesto gracias a Pedrito Castro, sufridor incansable a mi lado siempre aportándome soluciones y tapando mis muchos fallos y carencias y a Iván Arnáez y Samuel Benito por hacer que estas chicas tengan un final de temporada como se merecen. No lo olvidarán.
Dedicaros esta canción que siempre que escuche me arrancará una sonrisa pensando en vosotras.

https://www.youtube.com/watch?v=EILhlpY4Vg4